Consultas relacionadas con el consumo de drogas de abuso en un servicio de urgencias pediátrico: estudio descriptivo

Pilar Storch-De-Gracia

Resumen


Las intoxicaciones por sustancias ilegales en niños representan un pequeño porcentaje del total de intoxicaciones (alrededor del 2,8%, un 0,08% de las visitas a urgencias)1 2. En la edad pediátrica, las características psicosociales son determinantes con el consumo de tóxicos, especialmente la presencia de padres consumidores o de patologías psiquiátricas3. Según la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) de 2023, el alcohol, tabaco y cannabis siguen siendo las sustancias más consumidas, aunque ha aumentado el uso de hipnosedantes y metanfetaminas4.
Se realizó un estudio descriptivo, observacional y transversal para describir el perfil psicosocial y el manejo clínico de los pacientes con intoxicación por drogas de abuso atendidos en un servicio de urgencias pediátricas (SUP) entre 2018-2023. Se incluyeron en el estudio aquellos pacientes entre 0 y 18 años con detección de drogas de abuso en orina o niveles de etanol en sangre superiores a 50 mg/dL.
Se incluyen 247 episodios, representando un 0,06% de las urgencias atendidas. La mediana de edad fue de 15,8 años (P25-P75 14-17 años), con predominio femenino (68%). En el 92,7% de los casos el consumo fue voluntario y en el 7,3% accidental. La droga más consumida fue el cannabis (57,9%), seguido del etanol (37,2%) y la cocaína (9,3%). Otras sustancias incluyeron las anfetaminas (6,1%), metanfetaminas (4,9%), éxtasis (4,9%) y opiáceos (2,8%). En el 52,2% de los episodios el paciente reconocía consumo previo. Las características sociodemográficas se muestran en la tabla 1.
En el 68% de los episodios, los pacientes llegaron acompañados por familiares, el 5,7% por policía o educadores, el 1,6% por amigos, y el 21,9% solos. En intoxicaciones etílicas el 45% acudieron con sus padres, en el resto de sustancias este porcentaje oscilaba entre 65-85%.
El 55,9% de los pacientes presentaron clínica de intoxicación aguda, con alteraciones neurológicas (44,9%), y del comportamiento (38,9%) como manifestaciones principales. El 25,7% requirió medidas de estabilización, el 27,6%, administración de fármacos, el 40%, sueroterapia intravenosa y el 9,6%, descontaminación con carbón activado. Se enviaron muestras al Instituto Nacional de Toxicología en el 4,9%, todos por ingesta accidental. Se realizó observación en urgencias en el 85,9%, ingresaron para psiquiatría el 28,9%, para pediatría el 4,1% y en UCIP el 2,9%. No hubo fallecimientos.
Las principales características de los pacientes con exposición voluntaria y accidental se muestran en la tabla 2. En las exposiciones accidentales, los motivos de consulta más frecuentes fueron la presencia de síntomas (44,4%), y sospecha de consumo (38,9%). El 70,6% de los pacientes presentaron clínica de intoxicación aguda, 10 alteración neurológica aguda (55,6%), 10 alteración del comportamiento (55,6%), 2 vómitos (11,1%) y 1 cefalea (5,6%). Se observaron alteraciones de las constantes vitales en el 22,2%. En las exposiciones voluntarias, el 54% presentaba manifestaciones clínicas, fundamentalmente alteración del comportamiento (37,5%) y síntomas neurológicos (44%). Un 63,3% de los pacientes tenía antecedentes personales de psicopatología, principalmente trastorno ansioso-depresivo. El 80% admitió haber consumido. En la tabla 3 se incluyen las características de los episodios según el tipo de tóxico consumido. Se consideró policonsumidores a aquellos en los que se detectaron más de 3 drogas (9 casos). Siete tenían antecedentes de psicopatología y 5 presentaban clínica de intoxicación aguda, principalmente alteración del comportamiento (44,4%). Todos consumieron cannabis, 8 metanfetaminas, 8 éxtasis y 7 anfetaminas. Tres de ellos presentaron niveles elevados de etanol en sangre. Ocho precisaron observación en urgencias, ingresaron 4 pacientes a cargo de psiquiatría y 1 en UCIP.
Respecto a los antecedentes sociofamiliares, el 77% de los progenitores eran de nacionalidad española, un 13,4% se encontraba en paro. Un 30% estaban casados y un 35,6% separados o divorciados. El 4,9% de los pacientes no convivían con ningún progenitor y un 4% estaban institucionalizados, siendo más frecuente en consumidores de anfetaminas (14,3%). En un 6,9% algún progenitor era consumidor de drogas de abuso y en un 2% alguno sufría de dependencia al alcohol. En consumidores de etanol, un 4,4% tenían al menos un padre con dependencia al alcohol. Un 15,4% de las madres y un 9,7% de los padres tenían una enfermedad mental.
A pesar de las medidas que se han implementado para la prevención del consumo de sustancias de abuso en menores de edad, este sigue suponiendo un problema. En nuestro centro, las intoxicaciones por drogas representan un 0,06% de las urgencias. Las sustancias más consumidas fueron alcohol y cannabis. Aunque el consumo de opiáceos sigue siendo minoritario (2,8%), existe una preocupación creciente sobre un posible aumento en su consumo como consecuencia de la epidemia desencadenada en Estados Unidos en los últimos años5,6.
Las intoxicaciones por drogas tienen una distribución bimodal: las accidentales predominan en preescolares y las voluntarias en adolescentes1,2. En las últimas el manejo es más complejo, con mayor retraso en la consulta y policonsumo frecuente, en ocasiones con intención autolítica, por lo que habitualmente precisan de más medidas de estabilización. Hay una elevada prevalencia de psicopatología en esta población, predominantemente trastorno ansioso-depresivo7. La sustancia más consumida es el cannabis, probablemente en relación con su efecto ansiolítico8,9.
Se ha observado un incremento en la notificación de intoxicaciones accidentales por drogas ilegales en niños, principalmente por cannabis y cocaína10. Diversos estudios destacan la importancia del entorno socioeconómico y familiar como factores de riesgo. En muchas intoxicaciones agudas, los pacientes ya habían estado expuestos a las sustancias, activa o pasivamente. El 50% de los padres de niños con intoxicación accidental admitió consumir la droga en cuestión. Estos datos refuerzan la necesidad de intervención de Servicios Sociales11.
En ambos tipos de intoxicación, los factores psicosociales tienen un papel importante. En nuestra muestra no hemos encontrado diferencias significativas en cuanto a las características psicosociales en relación al tipo de tóxico consumido.
Las manifestaciones clínicas asociadas al consumo de drogas suelen ser inespecíficas. El consumo de cocaína se asoció con mayor frecuencia a síntomas, fundamentalmente alteración del comportamiento. Es crucial incluir estas intoxicaciones en el diagnóstico diferencial de pacientes con síntomas neurológicos o conductuales para evitar pruebas innecesarias12,13. El manejo en el SUP suele ser conservador, en la mayoría de pacientes solo requiere observación y monitorización14. En nuestro estudio, la intervención más frecuente fue sueroterapia intravenosa, especialmente en intoxicaciones etílicas.
Casi un 80% de los consumidores voluntarios de sustancias ilegales admitían dicho consumo cuando se les preguntaba directamente. Dada la prevalencia de consumo de estas sustancias en población adolescente y su tendencia creciente, sería de interés introducir esta pregunta de forma rutinaria en las ocasiones en las que consultan tanto en Atención Primaria como en el servicio de urgencias. Así se podría identificar a gran parte de este grupo de pacientes de riesgo e iniciar las medidas preventivas oportunas15.
En conclusión, el consumo de sustancias de abuso en población pediátrica sigue suponiendo un problema. La presencia de psicopatología o de entornos socioeconómicos desfavorables parecen influir de cara a sufrir intoxicaciones agudas por dichas sustancias. El manejo en urgencias de las intoxicaciones por sustancias de abuso, en la mayoría de ocasiones únicamente requiere observación. Las intoxicaciones voluntarias por lo general presentan un manejo más complejo y en muchas ocasiones de un manejo conjunto con Psiquiatría, por la elevada prevalencia de psicopatología y de intento autolítico como fin de la intoxicación.

Palabras Clave


Drogas, cannabis, cocaina, opiaceos, anfetaminas, adolescentes