EDITORIAL Presente y futuro de los Congresos de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias

Juan José González Armengol, pascual piñera salmeron

Resumen


Son ya muchos los años en los que la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, SEMES, viene realizando anualmente el Congreso Nacional de su especialidad. Desde el primer Congreso en 1988, celebrado en la ciudad de Palencia, pocos meses después de la constitución de la propia Sociedad Científica, pero ya con 600 asistentes de los tres estamentos (1), hasta los casi 3000 asistentes en el Congreso Nacional de Alicante, en 2017, ya son 29 ediciones, camino en pocos días de la celebración de la 30ª, en la ciudad de Toledo. Todos y cada uno de ellos tienen su contexto y su mérito, a partir del gran trabajo que supone organizar algo así.

Una Sociedad Científica surge o sigue creciendo por el interés demostrado de los profesionales que comparten un determinado cuerpo de conocimientos y un ámbito de actuación, una vez fijados sus fines. En el caso de SEMES todo lo relacionado con la Especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias (MUE). Debe marcar pautas acerca de su ámbito de conocimiento que sean del interés general. Y debe saber dar respuesta proporcionada al interés y al reclamo de los profesionales, especialmente los casi 11.000 socios que la conforman en la actualidad. Esta cifra es muy representativa de un número de profesionales aún mayor, con diversos perfiles, incluso dentro de los diferentes estamentos (2).

Un Congreso Nacional tiene un contexto temporal que lo enmarca, una evolución previa en su propio país, dentro del desarrollo internacional de la especialidad. También tiene un contexto socioeconómico, cultural, laboral, geográfico, logístico y, naturalmente, científico. Constituye una plataforma que sirve para intercambiar información actualizada. El nivel científico  de la especialidad aumenta si los profesionales tienen la oportunidad de poder conocer y compartir  experiencias con otros colegas (3,4,5). Requiere un enorme esfuerzo de muchas personas, y la colaboración de no menos entidades y de las instituciones del lugar de acogida. Debe huir de la endogamia, acoger el talento, ser generoso, limitar conductas elitistas y saber compartir, buscando un adecuado equilibrio en el bien entendido de que no hay maestro sin alumno. Y lo contrario. Esto es compatible, estimula el esfuerzo y es condición necesaria en la búsqueda de la excelencia. Fernández-Guerrero et al. publican en el presente número un interesante trabajo que analiza unos pocos aspectos científicos en lo referente a los ya 29 Congresos Nacionales de la sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, SEMES (6). El relativo vacío de conocimiento publicado, hace que tenga interés conocer esta aproximación, con las limitaciones asumidas por los autores, de los perfiles de ponencias y ponentes durante estos 29 años, a pesar del enorme y lógico contraste entre las primeras y últimas ediciones, y teniendo alguna información en publicaciones previas de algunas partes de lo desarrollado en los primeros 20 congresos (7,8,2).  

Es evidente la evolución de la producción científica en España en la especialidad de MUE, especialmente en los últimos diez años (9,10,11). Este ha sido sin dudas uno de los factores que ha impulsado o acompañado la gran evolución que vienen presentando los Congresos Nacionales en estos últimos años (12). Otro factor, peculiar, es el acicate y la voluntad de superación de este mundo profesional al negarle la Administración el reconocimiento que se merece (13), precisamente en momentos que coincidían con una difícil situación laboral y económica en nuestro país, y en nuestra especialidad.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, el enfoque del Congreso está planteado en estos últimos años como la culminación de una intensa actividad en todos los territorios en los tres estamentos a lo largo de todo el año. La Sociedad es una entidad virtual, con un desarrollo decisivo y continuo en cada Comunidad, que va a más. Se ha promocionado la apertura real a todas aquellas personas de nuestra profesión con ganas y con ideas que aportar en cada territorio. Se han multiplicado los Grupos de Trabajo, a la vez que algunos de ellos han alcanzado y mantienen una gran actividad junto con un resultado importante en cuanto a producción científica. Existe un Grupo de Trabajo para el Congreso estable, con personas experimentadas de todos los estamentos, con incorporaciones anuales de representantes pasados y futuros de los respectivos Comités Organizador y Científico del Congreso anterior y del siguiente. La preparación de cada congreso excede el año de trabajo.

La actividad que se desarrolla está basada en una parte sustancial a partir de las propuestas de los diferentes grupos de trabajo de la Sociedad. Se han cuadriplicado los Cursos Pre-Congreso con un excelente grado de aceptación y se estimula la participación de los inscritos con la acreditación diferenciada de cada actividad. Y se ha multiplicado exponencialmente el número de actividades. Baste decir, por comparación, tal y como dice el trabajo de Fernández-Guerrero, si el acumulado de ponencias en 29 años es de 2182, sólo en el próximo Congreso de Toledo hay 116, además de 72 talleres de distinto tipo, y otras actividades como docencia en centros escolares y simulacros. Todos  ellos con sus respectivos ponentes, que exceden de los 450 frente al total de 1410 en los 29 años referidos en el artículo. Esto se acompaña de haber casi cuadriplicado el número de trabajos enviados y los asistentes que acuden a los mismos. Se ha establecido un dintel diferenciado por niveles y por estamentos, con el ánimo de dar cabida a las ganas de aprender y al posible talento futuro, con la idea de que no pocos “profesionales noveles”, con mucha voluntad, aunque con medios y conocimientos limitados, puedan tener la posibilidad de interaccionar, una vez autorizados por sus respectivos Centros de Gasto, con otros profesionales de prestigio (4). Las valoraciones de los trabajos se realizan hasta por tres personas diferenciadas, sacándose una media ponderada para la aceptación final.

Existe en estos últimos cinco años una gran diversificación del perfil de temas tratados, que exceden de largo lo descrito en el trabajo referido, a partir de este modelo de organización, con el planteamiento de que más que un acto homogéneo, es un conjunto de múltiples cursos, mesas, talleres y actividades en general, que comparten espacio y tiempo, con una tendencia ineludible a la interacción y a la participación activa de los asistentes, que eligen actividades, a menudo en competencia, lo que estimula el esfuerzo de todos los ponentes y profesores. Y ha habido un aumento de ponentes y profesoras mujeres en los tres estamentos, que ya ronda el 40%. Se ha hecho inversión en grabaciones audiovisuales de las actividades para su difusión posterior, así como una amplificación con una notable resonancia en redes sociales los días del Congreso. En Alicante supuso, por ejemplo, más de 28 millones de impresiones en Twitter, cuestión importante en la nueva  era de gestión del conocimiento y la comunicación (14).

El futuro pasará por la consolidación y la extensión de este modelo, tratando de atraer a más profesionales en lo posible, y el planteamiento de compartir actividad, espacios y personas con otras similares de ámbito internacional, y de otras especialidades, progresivamente. Algo muy importante es constatar la evidencia sobre la influencia de lo comunicado, enseñado o  presentado en estas y otras reuniones científicas, y su reflejo en la literatura científica relacionada con la Medicina de Urgencias (4,5). Por último, es indudable  que el paso esperado y ya próximo de la creación en la Sanidad Civil de la Especialidad de MUE, como ya existe en la Militar (15), será un acicate importante y decisivo para ese salto añadido de calidad. Después de Toledo, Girona. Y el año siguiente, Vigo.