Respuesta al artículo 3223

Adriana Gil-Rodrigo, Pere Llorens Soriano

Resumen


Sr. Editor:

 

En primer lugar, agradecemos enormemente el interés mostrado al realizar una lectura crítica de nuestro artículo1. Su objetivo fue identificar el perfil clínico de los pacientes que acudieron a los servicios de urgencias españoles al inicio de la pandemia. 

Si bien es cierto que la raza podría haberse incluido en el análisis descriptivo, consideramos poco probable que las diferencias biológicas sustenten las desigualdades reportadas, lo que haría arriesgado atribuir dicha asociación, pudiendo estigmatizar a algunos grupos de población. 

Los estudios que ustedes mencionan han sido llevados a cabo en población de EE. UU. y Reino Unido2,3, cuyas políticas socioeconómicas disponen de discriminaciones arraigadas y cuya población es mayoritariamente blanca. Sin embargo, la población residente es España, dispone de una cobertura sanitaria gratuita y universal en los servicios de urgencias; lo que dificulta la extrapolación de los datos reportados.  

 

A pesar de la evidencia de un mayor riesgo de infección en población de raza negra, asiática, la etnia hispana y los grupos minoritarios3,4, es importante considerar la COVID 19 como una sindemia, en la que los factores biológicos y sociales interactúan. Por ello, deben ser tenidas en cuenta las estrategias de salud pública, los determinantes sociales y el riesgo ocupacional subyacente a las desigualdades. Dichas circunstancias condicionan mayores índices de obesidad, síndromes metabólicos, así como un diferente comportamiento social fruto de una compleja situación económica y social. Dichos aspectos podrían explicar la mayor incidencia de patologías crónicas en la población más vulnerable, y unas conductas con mayor riesgo de transmisibilidad4 (desempeño de trabajos esenciales, mayor hacinamiento, características del hogar, uso de transporte público...). 

 

Coincidimos en el interés de recoger algunas variables más, pero insistimos en la consideración biológica y social de la población, para poder explicar dichas diferencias. 

 

En lo que respecta a los polimorfismos asociados a la respuesta inmunológica e inflamatoria ante la presencia de coronavirus, agradecemos su mención.  

Al igual que para otros coronavirus, la variación genética del hospedador puede ser un factor clave en la susceptibilidad, la gravedad y en los resultados clínicos de la COVID-195. Es bien sabido que la expresión génica y los alelos difieren según la raza, la edad biológica y el sexo de un individuo. Sin embargo, considerar estas variables en la población estudiada hace necesaria una red de biobancos con datos genómicos, compleja de desarrollar en la asistencia inicial desde los servicios de urgencias y en el momento inicial de la epidemia. 

Aunque podría tratarse de una herramienta de utilidad para mejorar la explicación de la evolución, el pronóstico y las dianas terapéuticas; sigue siendo un reto, lejos de la realidad asistencial de los servicios de urgencias españoles.